Del chiripero a la persona jurídica, una evolución necesaria
La informalidad es un problema cultural en República Dominicana. Formalizarse cuesta, pero las ventajas son mucho mayores.

La informalidad es un problema cultural en República Dominicana. Aproximadamente el 56 % de nuestra economía permanece sumergida en la informalidad. Estamos entre los países con mayor proporción de informalidad de la región, compartiendo ese lamentable sótano con Paraguay, Haití, Honduras y Nicaragua.
Una de las cosas que más me enorgullece de mi trabajo es asesorar a pequeños y microempresarios para que se conviertan en persona jurídica. Es cierto que en la informalidad no se pagan impuestos, pero las ventajas que ofrece la regularización son mucho mayores.
La primera recompensa que se obtiene al convertirse en persona jurídica es la credibilidad: inspiramos más confianza en nuestros clientes y proveedores. Otro punto muy importante es que, a partir de ese momento, accedemos a productos bancarios y ofertas especiales.
También aumentan las posibilidades de hacer nuevos negocios y, por ende, el crecimiento de las ganancias. Si conoces las verdaderas ganancias de tu negocio, estás en mejores condiciones para el futuro y para tomar las decisiones correctas. Eso también ofrece mayores facilidades a la hora de transferir o liquidar. Cuando se ha desarrollado una persona jurídica, el mayor tributo que tiene es el futuro de nuestro esfuerzo.
Y eso siempre vale la pena.
